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jueves, 5 de agosto de 2010

Rima III, Bécquer



Sacudimiento extraño
que agita las ideas,
como huracán que empuja
las olas en tropel;

murmullo que en el alma
se eleva y va creciendo,
como volcán que sordo
anuncia que va a arder;

deformes silüetas
de seres imposibles;
paisajes que aparecen
como a través de un tul;

colores que fundiéndose
remedan en el aire
los átomos del iris
que nadan en la luz;

ideas sin palabras,
palabras sin sentido;
cadencias que no tienen
ni ritmo ni compás;

memorias y deseos
de cosas que no existen;
accesos de alegría
impulsos de llorar;

actividad nerviosa
que no halla en qué emplearse;
sin rienda que lo guíe
caballo volador;

locura que el espíritu
exalta y enardece
embriaguez divina
del genio creador...

¡Tal es la inspiración!

*

Gigante voz que el caos
ordena en el cerebro,
y entre las sombras hace
la luz aparecer;

brillante rienda de oro
que poderosa enfrena
de la exaltada mente
el volador corcel;

hilo de luz que en haces
los pensamientos ata;
sol que las nubes rompe
y toca en el cenit;

inteligente mano
que en un collar de perlas
consigue las indóciles
palabras reunir;

armonioso ritmo
que con cadencia y número
las fugitivas notas
encierra en el compás;

cincel que el bloque muerde
la estatua moldeando,
y la belleza plástica
añade al ideal;

atmósfera en que giran
con orden las ideas,
cual átomos que agrupa
recóndita atracción;

raudal en cuyas ondas
su sed la fiebre apaga;
oasis que al espíritu
devuelve con vigor...

¡Tal es nuestra razón!

Con ambas siempre en lucha
y de ambas vencedor
tan sólo el Genio puede
a un yugo atar las dos.

....

Y digo yo, ¿siempre se pueden aunar las dos?

sábado, 24 de julio de 2010

La publicidad también es arte.


Pocos productos tienen campañas publicitarias que me dicen tanto como los de una conocida y excelente marca de automóviles.
Me transmiten a la perfección el melancólico sentimiento que me invade cuando visito paisajes de naturaleza salvaje, lejanos de mi ciudad natal... Esa sensación de retorno a tus orígenes, de completa paz, de aislamiento, de meditación...
Ando buscando desesperadamente mi anuncio favorito de todos los tiempos, acompañado del mismo típico slogan de la casa ("¿Te gusta conducir?").
En él, se observaba el recorrido que hacía un coche desde el centro de una gran ciudad hasta una zona de montañas escarpadas desde el punto de vista que tendría uno de los pasajeros del automóvil, todo en tonos rojizos. Comenzaba en una zona de grandes rascacielos y continuaba a través de otros edificios, casas de baja altura, pueblos, campos con casas solitarias, más campos, bosques y finalmente, formaciones montañosas alejadas de la civilización.
La música que lo acompañaba era una melodía de violín desgarrado, que ahora atribuiría a Angelo Badalamenti, pero como en aquella época (en el 2001) era joven y no conocía al compositor, no supe saber de quien era, aunque me tocó muy adentro igualmente.
Si alguien supiera decirme donde puedo hacerme con él, me haría muy feliz.
Mientras tanto, 3 de los mejores anuncios de la casa.
El primero supongo que sería anterior al descrito, pero no lo se afirmar con rotundidad.
El segundo fue unos años posterior al descrito.
El tercero se aleja un poco de la estética melancólica de los anteriores, pero es igualmente conmovedor.

domingo, 6 de junio de 2010

Alberto Cerriteno



Extrambótico, colorista, algo siniestro, de trazos simples que imitan los dibujos infantiles, pero cargado de símbolos... La estética aparentemente vacía que encubre mensajes subliminales siempre me ha atraído. Los símbolos freudianos me fascinaron desde que supe de su existencia, a pesar de que el psicoanálisis sea una pseudocienia de la que una bióloga como yo debería huir, y de que Sigmund se equivocó en muchas de sus teorías.

Alberto Cerriteno tiene ilustraciones que me dicen mucho, aunque solo parezcan estampados de libretas con las que alumnos de primaria cargan sus mochilas. No se muy bien por qué, pero los trabajos hechos por adultos que intentan imitar a los niños me cautivan.

Quizá sea un intento de retornar a la infancia de los artistas que, como Cerriteno, emulan este periodo tan breve de nuestras existencias que parece un sueño. Como reza esa frase, "Nunca es demasiado tarde para tener una niñez feliz. Pero la segunda sólo depende de ti".